martes, 6 de mayo de 2008

LAS ARMAS DEL DELIRIO


Grabarte al rojo
Por si la memoria cesa,
Ofrecerte pausas de sombra suculenta,
Grandes ramos agobiados de azulejos,
Instantes y palabras plenas
Ajenos a la condición de quienes aman o traicionan.

No dejar que tu nombre salga
Desvalido o solo,
Hacia las múltiples crucifixiones de la calle.
Saber que no pesa en la percha la mirada
Y que todo es leve cuando escalo eternidades
Apoyado en rocas de nube
Y en algodonadas crestas en que el piolet y la bota
Se afianzan apenas,
Cuando la engarrotada mano,
Frotada con nieve,
Siente de nuevo el vaho de tu presencia.

Inventarte en estrofas
Que no expiran en mitad de su zigzagueante recorrido
Y ser el dueño de tu rostro cuando duermes,
Y no dormir si entu cabello no se enredan
Más estrellas que en el sombrero de Merlín.

Marco Antonio Montes de Oca